Claudia; la niña que más que cuidar, vigilo; está tumbada en la alfombra del salón viendo una película de dibujos animados. La primera vez que la vi estaba haciendo lo mismo en la misma postura, y recuerdo que pensé que tenía toda la pinta de ser una princesa malcriada del siglo XVII. Es pelirroja, pelirroja de las de verdad; de las que tienen muchas pecas y la piel blanca, y cejas tan finas que casi no se ven, y lloran porque otros niños les dicen que tienen el pelo oxidado. Me equivoqué. Las princesitas de ahora usan calentadores y se enfadan porque no tienen ropa para cambiar a sus Bratzs. Claudia no sabe quién son las Bratzs. Me cae bien. A veces pienso que no es justo que me paguen por pasar cinco tardes a la semana con una niña de siete años, pero luego pienso en que hay mucha gente en el mundo que cobra por no hacer nada y de repente se me pasa el ataque de responsabilidad. Yo por lo menos ayudo a Claudia a hacer sus deberes de segundo de primaria. Hace un rato estaba subrayando unos apuntes y me dijo que de mayor ella quiere ir a la universidad para poder colorear las libretas con rotulador rosa y no tener que hacer restas llevando. Cuando yo era pequeña tampoco me gustaban las restas. El abuelo siempre tenía que darme una de sus Ricolas para que me pusiera a hacerlas. Era nuestro pacto: él me daba el caramelo, yo hacía la tarea y nos íbamos al parque. Mi padre también trabajaba por las tardes. Mi padre… quiere venir el día dieciocho. Cuando me vine a Salamanca pensaba que él haría como todos los padres, vendría de vez en cuando el primer año, un poco menos frecuentemente el segundo y el tercero se conformaría con que yo fuera a casa algún puente y en vacaciones. Pero no; él sigue viniendo un par de fines de semana cada curso, y eso no hay manera de negociarlo. Escucho como aumenta el volumen de la música de la película porque “Los Increibles” van a vencer por decimocuarta vez en las últimas semanas a un chico que a mí me recuerda al virus bajito de “Érase una vez: El cuerpo humano”, lo que suele anunciar que la madre de Claudia está a punto de volver. Creo que debería recoger todo esto.