Archivos para Mayo, 2005

6 de Mayo, Ana.

Llegué a la Plaza Mayor a las ocho menos cinco, y me apoyé en una de las columnas, cerca del sitio donde habíamos quedado. Siempre que quedo con alguien “debajo del reloj” me resulta muy divertido ver las caras del resto de la gente que también ha quedado mientras esperan. Me gusta inventarme mis teorías sobre con quién han quedado y ver si al final se cumplen antes de que yo me vaya. Quince minutos después (no sé qué habría pensado de mí alguien con mi misma costumbre), cuando ya tenía el móvil en la mano, apareció Nando con su sonrisa y su paso acelerado por la esquina de la calle Prior. Sin darme tiempo a que le echara la bronca (debe ser que tiene la táctica bien aprendida) me plantó los dos besos de rigor y me dijo que me invitaba a un helado; algo así como para compensarme por la espera, supongo. No pude decirle que no, así que… adiós a la dieta de los asteriscos; ¡con lo bien que había empezado este año!. Como siempre que no hay helado de menta y chocolate, yo elegí una tarrina de chocolate y limón. Él se pidió una de straciatella y volvimos a la plaza a sentarnos en un banco. En ese momento descubrí que una de las cosas que más me gusta de Salamanca es comerme un helado en la plaza mayor, escuchando como las voces de la gente se convierten en una cascada de agua. La verdad, nunca lo había pensado antes. Hablamos de todo un poco, de lo humano y de lo divino, pasando por que las aspiraciones de Nando al acabar la carrera son heredar una fabrica de chocolate, comprarse un pony y ser presidente. De cualquier cosa, aunque sea de la comunidad de vecinos, pero presidente. Al llegar a la filmoteca, nos recogió las entradas un señor con ojeras, cara de querer irse a casa, uniforme, y un manojo de llaves que tintineaban contra una linterna de plástico que llevaba colgada del cinturón. Entramos en la sala y nos sentamos lo más centrados que pudimos. Había demasiada gente que no paraba de hablar (hay que ver la de aficionados al cine iraní que aparecen cuando la película se anuncia como ganadora de la Palma de Oro de hace unos años) y el aire acondicionado estaba demasiado fuerte; pero… bueno, la tarde no podía ser perfecta.

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1 de Mayo, Ana.

Dolor de ovarios. Es el resumen perfecto de mi fin de semana hasta el momento. Necesito un chute de ibuprofeno. No, pónmela con poco hielo; no me apetece beber nada frío; y… total, va a ser Santi quien me aguante la resaca de mañana. Y quien limpie todo el piso, que ya toca, y quien me traiga todo a la cama. Por haberme animado a salir hoy. Ahora solo quiero irme a dormir, pero no puedo. Hay demasiado ruido, demasiada gente, botellas en el suelo y tengo la quinta en la mano. ¿Aquellos no son los amigos de Javi? Ahí está Teo, si. Y Nando. ¿Y Javi? Está Nando… ¿Qué hace Nando con Teo si no está Javi? Bueno, seguro que anda por aquí. Y seguro que no está solo. Ideal para rematar la fiesta. Y Jess sigue sin dar señales de vida. “Hola Ana, ¿Cómo estás?”. Es Nando, hola Nando. Pues verás: tengo la regla. Pensaba pasarme la noche comiendo patatas fritas y viendo una peli de esas de llorar mucho; de las que se ven cuando estás en pleno apogeo menstrual. Como yo hoy. Pero me llamaron unas amigas (amigas entre ellas, se entiende, porque yo sólo conozco a un par de clase) para invitarme a que me uniera a ellas en una de esas salidas de “Sólo chicas” a las que son tan aficionadas; cosa que como imaginarás me apetecía una mierda, pero como no sé decir que no; aquí me tienes, con las amigas hiperactivas de Britney Spears, mientras la propia Britney ha ido a no sé qué sitio a saludar a no sé qué amigos que no ve desde hace no sé cuanto. Pero vamos, no hay que preocuparse, porque hace hora y media nos iba a llamar en quince minutos. Me encojo de hombros y le digo que estoy bien. Sonríe; no me cree. Estoy bien. La noche no está siendo horrible, estoy perfectamente. Y no me duele la cabeza, ni me apetece meterme en la cama. Estoy bien, claro que estoy bien. Es lo que esperaba escuchar. Si, ya quedaremos. Te llamo un día de estos. Vale, nos vemos. Adiós. Es un tío majo, Nando. ¿Y ahora dónde vamos? Ah, a tomar la penúltima en casa de… qué importa. En casa de alguien. ¿Se sabe algo de Jess? Nada, habrá que tirar de móvil: Jairo, Jandro, Javi… ¿Dónde está Javi?. Y Jéssica. «Llamando…».

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