Archivos para Octubre, 2005

Transparente, no invisible II.

Ayer me pasaron muchas cosas que quería contar en el blog, y no tengo mucho tiempo (no es que me muera, es que me voy a clase) así que las contaré todas rápido y mal.

Por la mañana, en Desarrollo estuvimos viendo las figuras de apego . Nos pasaron un test para ver quienes eran las nuestras, y tal… y me gustó mucho esa clase (También puede ser que fuera porque tenía a la Pequeña Jess al lado malmetiendome cuando el profe hablaba de la actitud de los amantes (desde luego… no se os puede contar nada). Por la tarde fui a la segunda prueba de las lentillas, esta vez me las dejé poner mejor, me resultaron mucho más cómodas que las del día anterior, y además veo; así que posiblemente me quede con estas últimas. Esta tarde voy y me las enseñan a poner. Y la semana que viene (me voy el viernes a casa, hasta el martes, así que posiblemente no postee…) ya me las traigo a casa. Me acompañó a la óptica La Niña de Colores, y de camino me estuvo enseñando a sonreir en plan “Buenos días, guapetón…”, en plan “Hola, pequeño, estoy de paso”, y en plan “Aaaiiins… que te lo como tó”; pero… creo que no lo entendí muy bien. También me contó el cuento de la sopera que tenía dibujado un cazo, que tenía dibujada una sopera, que tenia dibujado un cazo, que tenia dibujada una sopera que, tenia dibujado un cazo y así hasta que casi no se puede ver, y del cazo que tenía dibujada una sopera, que tenia dibujado un cazo, que tenía dibujada una sopera, que tenia dibujado un cazo, que tenía dibujada una sopera ya sí hasta que casi no se puede ver (De verdad, no he usado ni una sola vez el copiar y pegar…). Cuando volvimos a casa, La Niña de Colores tuvo un incidente con su fregona mientras yo escuchaba lo nuevo de Sabina, y entre unas cosas y otras se nos hizo hora de cenar. Ya por la noche decidimos ir al cine a ver “La Vida Secreta de las Palabras”. Diría que ya la contaré, pero sé que no lo voy a hacer, así que diré solo que me gustó mucho. Volvería a verla. Y… poco más, aunque seguro que tocavía se me olvida algo. Hablé con José por el messenger y no me contó nada, y discutí con Manolo sobre si en Hogwarts se debería estudiar latín (yo decía que no, pero él aspira a filólogo… aunque al final gané) y sobre el sexappeal de Snape. Ah, posiblemente para Noviembre cambie el diseño del blog… si encuentro una foto que quede decente en blanco y negro.

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Transparente, no invisible.

Hoy he ido a probarme las lentillas. La verdad es que no termino de verme, pero bueno, supongo que me acostumbraré, si y si no… es un caprichito de mi madre y de mi abuela (y pagan ellas), y… ¿Qué se les niega a una madre y a una abuela?. La verdad es que son bastante cómodas; aunque yo con las gafas estoy muy a gusto… solo me las quito para dormir y para ducharme (como casi todo el mundo…), y a veces ni para eso. He llegado a hacer el pino puente (si, hubo una época de mi vida; no muy lejana, de hecho; en la que podía hacer el pino puente sin romperme) con ellas puestas y ni se han movido. Bueno, lo que decía, que son cómodas, y verse, se ve hasta la cuarta dimensión (eso también puede tener que ver con que normalmente mis gafas están… vamos, que se puede sembrar patatas en ellas (no, no estoy orgullosa de ello…)); así que cuando pueda ponérmelas yo sola puede que si cuando deje de verme rara con ellas, si me gustan más que las gafas, acabe usándolas asiduamente. El “problema” es que hoy no me las he puesto sola. De hecho, no me las he puesto. Me las han puesto. Cuando me senté en el sillón (donde te ponen las gafas estas que parecen las de Mortadelo para graduarte) y vi que el señor se lavaba las manos, me temí lo peor. ¡¡¡Pretendía meter SU mano en MI ojo!!! ¡¡¡Y encima portando un artefacto del tamaño de una concha de playa (de las pequeñitas, vale… pero las hay así)!!!. Cuando me lo dijo casi me parto de la risa en su cara… “Si, si… pues la llevas clara; casi seguro que lo consigues”. Ilusa de mí. Y tanto que lo consiguió. Después de varios intentos frustrados (debo tener una fuerza sobrenatural en los músculos de alrededor del ojo) y un cuarto de hora de descanso, pero lo consiguió. Así que… nada, me molesta un poco el ojo izquierdo… pero… de momento bien. Mañana voy a probarme otras.

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Star Watch.

Salgo en el corto de Jorge. De nada sirvieron las amenazas, salgo en el corto. Es más… salgo en los títulos de créditos. De dos de las tres películas (vamos que… la segunda está incompleta; le falta… algo). Y ninguna de las veces sabía que iba a salir. Pero empecemos a contar esta historia por el principio:

Hace dos veranos, cuatro amigos (Jorge, Pedro, Eric y Esteban) sin nada mejor que hacer, decidieron intentar rodar una película, porque Jorge tenía ganas de tocar los webos para ocupar sus ociosos días de Agosto. Así nació “El Señor de los Relores” (la r es intencionada, que hay que explicároslo todo…); con tres folios escritos en una tarde como guión, pésima grabación sonora, el campo de uno de ellos (‘Eres el mayor, y eres el peor’), que hizo las veces de director, como único decorado, y una tarde y la mañana del día siguiente como tiempo total de rodaje, de los cuales salieron 40 minutos de película (y no es que los actores sean buenos, es que esta película no tiene tomas falsas… las utilizaron todas). Lograron contar a historia de Fredo, un joven jobito que vive con su tío Bimbo, y que es obligado por Gandul, el mago, a llevar el Relor Único al monte de la Vespino, donde debe destruirlo. Acompañado por Tranca (un actor porno retirado) y Ladillas, un elfo marica (como todos), deberá vencer a Golundrino el niño esquizofrénico con doble personalidad, y a Sauroman el señor oscuro, para llevar a cabo su tarea. (Me colocó en los créditos por ser la única que contestó al mail de publicidad… es triste, pero cierto).

Un año después, los cuatro amigos (ahora cinco; ya que captaron a Juan en su primer año de vida universitaria), se reencuentran. Como no se arrepienten del engendro que crearon, vuelven a la carga. Ahora sí, con un guión aceptable (vamos, que… más o menos se entiende…) en “Larry Potter y el Relor Filosofal” comienzan a contar la historia de Larry, un hijo de puta (literalmente) que entra en una organización de policías-magos liderada por Gandul. La historia narra los hechos previos a “El Señor de los Relores” y en ella aparecen Bimbo, el tío ciego de Fredo, Bruce, un drogodependiente que entrenará a Larry en la magia, y otros personajes que participan en una historia mucho mejor que la primera (sobre todo, técnicamente). Aquí, además de El Señor de los Anillos, parodian Harry Potter, Matrix, El sexto sentido, Psicosis, Kill Bill…

Pero no acabó ahí la cosa… el mismo día que Torrente 3 se estrenaba en las más prestigiosas salas (el piso de Pedro y la residencia de Jorge) “Star Watch (El Señor de los Relores III)” (las razones por las cuales yo no la he visto hasta ahora son demasiado dolorosas). Fredo ha sido asesinado, y para investigar el caso llega a la Tierra Mierda (lugar donde transcurren las tres peliculas) Luke Johnywalker. Este y su amigo Juan Solo han de recuperar el relor, robado por Dark Water que ha secuestrado tambien a la princesa Amigdala. (Y aunque no tiene nada que ver con el argumento, aquí (En casa de Juan Solo) es donde coloca un primer plano de una foto mía, dándole glamour (pero glamouor como el de Campanilla… aunque consiguieron que el cristal del marco no brillara) a la escena). Ya, en serio, esta es con mucho la mejor de las tres películas. El numero de personajes ha aumentado considerablemente (sale hasta Doraemon…), y la riqueza de planos, iluminación, sonido… implican un gran paso en los cortos de estos jóvenes ¿talentos?. Con un guión mucho mas elaborado y mayor conocimiento teórico-practico, los cinco amigos se enfrentan con escenas con duelos de espadas láser, robots, parodias de películas como La naranja mecánica, Star Wars, El mago de Oz, El Resplandor, 2001:Odisea en el espacio, Alien, La señal… y finalizan la trilogia dando consistencia a las tres peliculas.

(Vale, sí… todo esto está vilmente plagiado de los textos que escribió Jorge para la web que estamos haciendo, solo que lo he reciclado (modificándolo cutremente) para ponerlo aquí. Total… ¿Para qué lo iba a escribir otra vez, si iba a hacerles la pelota de igual manera…?. ¡Qué guapos son mis niños!)

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http://400palabras.blogspot.com

[No sé porqué escribí este post... supongo que me ha marcado el suceso. O que es viernes y no tengo muchas ganas de hacer nada.]

Hay un ser que ha dejado un comentario en Cuatrocientas diciendo algo así como que fomentamos el suicidio. No deja de sorprenderme la de vueltas que puede llegar alguien a darle a las cosas. Y eso que yo soy de las que se machacan una y otra vez con lo mismo. No voy a comentar lo que pensaría si alguna vez me enterara de que alguien se ha suicidado por algo que hubiera leído allí (es bastante cruel… pero yo disimulo muy bien), pero sí diré, aunque no tiene nada que ver, que si ese comentario hubiera esto en un post mío… me hubiera costado seguir escribiendo (como está en uno de Moncho, no voy a darle importancia; no porque sea de Moncho, sino… simplemente porque no está en uno mío), no se, digamos que son cosas de la edad. Si, ya se eso de que siempre va a haber comentarios hacia cualquier cosa que haga o diga (o escriba, o lo que sea) públicamente (excepto aquí, que sois todos unos vagos malosos); y por eso precisamente es por lo que no suelo dejar leer lo que escribo (a pesar de que estoy de acuerdo con la analogía de David de que escribir para uno mismo es como hacerse pajas….); pero aun así, sé que me hubiera afectado. (Creo que abuso de los paréntesis (y de los signos de puntuación en general) y que eso hace que la mayoría de las veces no se entienda lo que escribo aquí. (Pero vamos, tampoco importa mucho))

En fin, que a todos mis amigos a los que he machacado para que entraran en la web… no lo hagáis, no quiero que os den venadas suicidas, ni asesinas, ni que de repente os empiece a gustar el reaggeton (o como se escriba…), ni que desarrolléis una fobia hacia el color verde.

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20 de Octubre, Ana.

Muchas batas, batas blancas. No tengo claro que sea buena idea que dentro de un tiempo pueda operarme alguno de estos médicos manchados de barro y lápiz de ojos. El año pasado en Salas Bajas también llovió, y también me abrazaban desde detrás con las mangas llenas de calimocho y el pelo pegado a la cara. Ahora que casi ha pasado un año; ahora que ya respiro sola, (con el aliento entrecortado pero al menos no a través de un filtro de disculpas y posibilidades) a veces me acuerdo de las noches que me pasé hablando a oscuras con esa parte horrible de mí que siempre lleva la razón, y que me repetía una y otra vez que era mejor así, que pronto me olvidaría de él, que me fijara en otros chicos, que me acostara con otros chicos, y que al mirar atrás me daría cuenta de que había sido idiota por estar tan enamorada de alguien como… Javi. Y que entonces él se daría cuenta de todo lo que se estaba perdiendo por haberlo dejado conmigo, y ya sería tarde. No quiero pasarme más tiempo pensando en eso, no quiero; pero estoy empeñada en pensar que todo pasa por una razón, que todo pasa porque tiene que pasar, y me paso el día dándole vueltas a por qué pasó todo y a lo distintas que hubieran sido las cosas si hubiesen pasado un año antes, ¿O dentro de un año?. Y… bueno, acabo de darme cuenta de que se está terminando la época de hacer cambios en mi vida. Creo que ya he hecho casi todo lo que quería o podía hacer. Ahora sólo me queda esperar que los resultados sean buenos. O por lo menos que no sean malos. Unos no los sabré hasta dentro de dos años, otros puede que los sepa dentro de un mes, o de una semana, o mañana, o esta noche entre los brazos que ahora me rodean la cintura. Solo quiero pasar de todo y pasármelo bien. Quiero que mi vida vuelva a ser fácil (mucho más fácil), como antes, y que el camino ya me venga marcado con líneas de puntos que sólo hay que recortar para que todo tenga sentido otra vez; no como ahora, que nunca sé porqué me pasan las cosas, o porqué no me pasan, ni sé qué hacer con nada, ni qué coño estoy haciendo.

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Pues sí.

A veces me gustaría emborracharme de vez en cuando para poder decir en alto determinadas cosas que pienso y tener algo a lo que echarle la culpa.

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Tack, tack, tack…

Siempre me resulta más fácil escribir sobre los días tristes que sobre los alegres. Estoy bien, y me sienta bien. Me gusta. El viaje a Galicia fue genial. No sé hace cuanto que no hacía un viaje tan largo en bus… y largo, que fue… pero al llegar no fui la única en darme cuenta de que ver la muralla de Lugo me había cambiado la cara. No nos llovió, y es una pena con la ilusión que me hacía, pero sí que había charcos, y voces pegadizas, y pulpo a la gallega. Y una casa de colores. Pierde la gracia cuando intentas describir algo que sabes que es imposible de explicar, pero siempre quedarán las mariquitas corriendo por las paredes; al fin y al cabo, el futuro para mí solo dura hasta el próximo verano.

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Desparafusador (ahora sí).

Me voy a Lugo hasta el domingo. Prometo pasarlo muy bien, aprender a decir algo más en gallego y traer la ropa llena de lluvia. Por favor, que alguien me cuide a Adrien…

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3 de Octubre, Ana.

No sé que me pasa estos días, o puede que sí, pero estoy inusualmente contenta. ¿Hola?, ¿No era yo la que estaba siempre depresiva y rayada?. Me pongo cordones de colores en las zapatillas, y me acuesto después de ver un par de capítulos de Sexo en Nueva York, y me encanta. Ojalá tuviera ahora alguna guarrería para comer: gominolas o algo; eso me haría aun más feliz. No tengo nada que contar, no hice nada en especial estos días. Ir a clase, y eso. Y ver la tele, y comer patatas fritas, y escuchar música que me gusta, y leer el Harry Potter de título horrible. Llevo un buen rato pensando en esas cosas de niñas, como si me voy a alisar el pelo esta noche o qué coño voy a ponerme. Me encanta todo esto. Es tan ridículo que me vuelve loca. Aunque también me da un poco de miedo que de repente se me pase el subidón, así porque sí. No están mal de vez en cuando estos días de completa felicidad y optimismo desmesurado; pero creo que son mis hormonas, que parecen palomitas en una sartén. Mierda de ser mujer, mierda. Total, que igual que me pongo triste de repente porque no encuentro nada de cena, igual que soy capaz de pasarme cuatro meses repitiendo lo mismo una y otra vez, una y otra vez, sin llegar a ningúna parte y sin sacar nada en claro; igual que eso, algunas mañanas me despierto como hoy, sintiéndome enorme y fuerte y paso de todo. Hace un rato me mandó un mensaje Xoel para que salga con él a tomar algo. La vida es muy rara. Un día te presentan a alguien y te parece de una manera, y en verdad es lo contrario. Al principio no te llama la atención, y después descubres que puedes hablar de cualquier cosa con esa persona y pasarte no sé cuantas horas estando con ella sin aburrirte. Es complicado lo que quiero decir, porque ni siquiera estoy segura de qué es. Voy a ver si alguien quiere ver conmigo una película de amor, o Mujercitas, o algo así de patético. Eso, o salgo a dar una vuelta. Jandro me va a mandar a la mierda, y Santi está ya un poco harto de mí, pero bueno… igual me sorprenden. O no. Mejor salgo. Pero dentro de un rato. Mejor más tarde.

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Otra de Messenger.

Esto es para que todo el mundo vea lo bien que se me da hablar por el messenger (aunque muchos de vosotros lo habeis comprobado…). La conversación fue así, no he borrado las frases de respuesta ni nada, que conste (y para los malpensados… “eso” no es nada sexual…):

·l||l· AyLa ·l||l· dice:
me hizo ilusión que me llamaras para darme las buenas noches

·l||l· AyLa ·l||l· dice:
o para nada…
·l||l· AyLa ·l||l· dice:
o… no se
·l||l· AyLa ·l||l· dice:
para eso
·l||l· AyLa ·l||l· dice:
eso
·l||l· AyLa ·l||l· dice:
no se
·l||l· AyLa ·l||l· dice:
da igual
·l||l· AyLa ·l||l· dice:
eso

¿Quedó claro, sí o no?

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