- Oye… ¿Por qué Sergio le preguntó a César que si a mí me gusta María?
- ¿…? … ¡¡¡Yo que sé!!!
- Oye… ¿Por qué Sergio le preguntó a César que si a mí me gusta María?
- ¿…? … ¡¡¡Yo que sé!!!
Hola Josu:
La verdad es que no sé muy bien qué decir. Creo que lo que quiero es disculparme, o algo así, por lo queha pasado esta noche, pero no sé si me va a salir. Ahora mismo no tengo muy claro nada.
María es muy tonta y por eso, por su culpa, no hemos ido con vosotros al cine; y ahora me siento mal, porque a mí me apetecía salir con vosotros, a pesar de que hace frío, y tenía sueño y me habría quedado dormida en el cine, y de que ya había visto la peli. Me siento mal porque pienso que no es justo que esto esté pasando así, porque sois los únicos que habéis mostrado un poco de interés en tener relación con nosotras, y porque sé que todo esto va a traer más cola de la que parece. ¿Sabes? Hasta esta noche nunca había discutido con María. Y me duele, porque ha sido una discusión de esas en las que no hay gritos; en las que no salen las palabras, quizás por ser demasiado obvias. Puede que le esté dándo más importancia de la que tiene, pero no puedo evitarlo. Me duele, me duele que piense que hago las cosas sólo porque ella lo dice, porque a ella le apetecen (más que nada porque no es verdad); y me duele que se sienta culpable por ello. Y no es justo que os haya salpicado todo esto a vosotros.
En fin, sólo espero que hagáis un esfuerzo por entender lo inentendible (sólo sabreis el significado de esta frase cuando tengais que dibujar la cadera el año que viene en “Morfológico”) y que no olvideis que os debemos una. O dos…
Supongo que también te gustará saber la versión de María, así que lo mejor será que César y tú intercambieis cartas (si es que no has leido ya la de María y ahora estáis los dos leyendo esta) y a ver si entre dos dos sacais algo en claro. Sinceramente, he intentado ser lo menos políticamente correcta posible, porque no quería que me quedara forzado y porque realmente, ahora mismo (mañana posiblemente no me crea que he hecho esto) es lo que siento.
Nos vemos.
P.D: Necesito imperiosamente saber cómo se escribe tu nombre.
Estoy cansada (he escrito esta frase con los dedos mal puestos en el teclado y parecía catalán auténtico), ayer fue el recital de Moncho y entre unas cosas y otras llegamos a casa casi a las tres y media (y yo como una campeona hoy he ido a clase todas las horas…). El recital me gustó. Me acompañó La Niña de Colores y después de los primeros versos, si conocía el poema, le iba comentando qué me parecía (creo que a los amigos de Moncho no les sentó demasiado bien…), o recitaba un trozo en bajito (ni yo sabía que me los sabía de memoria…) de Ginebra y Preservativos, que sigue colgado en mi corcho; o de Periferias, que debe ser el que más veces he leído (verano en Namek). Esta vez también conseguí un autógrafo con “mucho, mucho, mucho, mucho, mucho cariño” (Diferente, que también lo había leído antes, pero era… diferente), y… mala suerte, haber especificado, me quedo con los poemas que eran “Para Ana”.
Después salimos, y Elia estaba pasando mucho frío, y todo el mundo se morreaba con todo el mundo, y… en fin, lo normal.
Iba a contar que ayer “La Niña de Colores” me dio la llave de su cuarto, y que considero que este es un gran paso en nuestra relación (que es de todo menos sexual), pero esta noche ha pasado algo que eclipsa totalmente este importante suceso: Un malhechor a entrado en la residencia.
Ya sé que muchas veces exagero, y tal, pero esta vez voy a contar las cosas tal y como fueron (aunque he de decir que yo no me enteré de mucho…). Por lo visto anoche, a eso de las 4.30 , un señor se coló en casa y se paseó a sus anchas por toda la Zona Paraíso (donde yo vivo… y vamos a no hacer el chiste fácil…), entrando en las habitaciones, acosando a las niñas, y tal (no pasó nada, las chicas de mi residencia pueden llegar a ser muy violentas, cuando quieren). A todo esto, y gracias a que duermo con la puerta cerrada con llave (porque también intentó abrir mi habitación…), yo estaba en mi cama, acordándome de los familiares de los dueños de las voces que reconocía en el pasillo (¿Quién iba a pensar que había un invasor residencial?, ¡Yo pensaba que era la gente, que volvía de marcha con un pedal impresionante!. Total, el jaleo que montan suele ser bastante parecido, y como escuchaba la voz de Pepe (el administrador) pensaba que estaba todo bajo control y que iba a expulsarles a todos por montar bulla.). Por la mañana me enteré de todo el percal, y por lo visto la historia acabó con que una chica llamó a la Policia y vinieron y después de tomar declaración a todos los que estaban despiertos y acojonados (recordemos que yo dormía plácidamente…) se llevaron al invasor ¿A la carcel?… no sé… donde vaya la gente mala que allana las moradas de las personas inocentes.
Recuento de las veces que he estado a punto de morir mientras duermo desde que vivo aquí:
- Cuando Marta quemó su colcha (y gran parte de su habitación) con una vela.
- Cuando vaciaron el extintor en el pasillo de mi cuarto.
- Cuando se nos coló un señor malo en la residencia.
Mi compra de la semana pasada:
- Pechuga de Pavo 317g…..2.44
- Yogur Natural Azucarado (x8)…..0.90
- Aquarius 1Litro…..1.14
TOTAL:4.48
Mi compra de esta semana:
- Palomitas Popitas 300g…..1.90
- Turrón de Trufa 200g…..1.72
- Kinder Sandwich 26g (x3)…..1.02
- Cheetos Twisted 75g…..0.85
- Petit Souisse Fresa (x6)…..1.23
- Papa Delta 65g…..0.63
- Lays Receta Campesina 180g…..0.95
- Ruffles Yorkeso 180g…..0.99
- Bombones Mon Cheri…..0.86
- Surtido Bollería…..1.98
TOTAL…..12.13
Que levante la mano quien crea que voy a ponerme mala otra vez. ¡¡¡Dios… que son dos mil pelas en guarrerías…!!!. Bueno, de alguna manera tenía que recuperar los seis kilos que perdí la semana pasada…
Anoche cuando llegué a casa se me ocurrían un montón de cosas que escribir en este post. Pero tenía sueño. Ahora no creo que me acuerde ni de la mitad, ni que las escriba con la misma intensidad, pero voy a intentar que me quede lo más decente posible, aunque creo que, como siempre, acabaré pensando que el post que termine es demasiado empalagoso y borraré unas cosas, arreglaré otras, y quedará en la línea de siempre. Durante mi vida, corta hasta el momento, o eso dicen todos, y no con demasiadas experiencias, he querido ser muchas cosas, mucha gente; puede que demasiadas veces. Por eso sigo pensando la dedicatoria de Roberto en el poema que me firmó. Probablemente no tenga las connotaciones metafísicas a las que mi cabeza se empeña en dar vueltas, seguro que es lo primero que se le ocurrió y ya está… pero yo soy así, le doy demasiada importancia a cosas que para el resto del mundo no la tienen, y muy poca a otras que al parecer, sí que son importantes. El recital me gustó. Mucho. No sé porqué no voy más a menudo a este tipo de sitios. Me emocioné un poco muchas veces, pero aguanté las lágrimas, en parte (inconsciente, supongo) porque ya sufro de suficiente deshidratación, en parte (consciente, espero) porque tenía que mantener la pose de tipadura delante de la gente que todavía no me han visto nunca llorar. Los chicos, estupendos, ambos. Yo no sé si la poesía o las canciones eran buenas o no, y podría poner aquí una de esas frases que al releer no me gustarían y que acabaría borrando. En fin, eso no es lo importante, para mí la mayoría de las cosas valen por lo que significan, y; no sé el resto, pero yo me fui de allí muy contenta de haber ido. Además, no pude comer gominolas, pero me regalaron un yogur de fresa.
Confirmado. Estamos enfermos. Cada vez toma más fuerza la teoría de María de que deberíamos permanecer recluidos en cuarentena en el recinto residencial, porque somos portadores de una rama extraviada de un primo, vecino del hermano gemelo, de la tía, del cuñado del sobrino de la gripe aviar (o algo así). Y lo peor de todo no es el malestar que recorre mi cuerpo (y el del resto de infectados; cuatro, por el momento), no… lo peor es tener un ente todo el día cerca (que nadie me malinterprete, me gusta que esté cerca) diciendo “Pero si a ti no te pasaba nada, si a ti sólo te había sentado mal la pizza, pero tu estás bien (nótese el tono irónico…)” ¡¡¡No quería alarmar, ¿vale?!!!. Además, yo estoy bien. No necesito imperiosamente quedarme en la cama, y puedo andar sin marearme (hoy sí…). Y cierto es que pasé toda una noche dando paseos al cuarto de baño cada dos horas, y que he tenido fiebre, y que no tomé nada sólido durante el día de ayer, pero… eso ya pasó. Y fin.
Nada que ver, pero… esta noche vamos de recital… mañana lo cuento. O algo.
En el suelo de mi habitación hay tres zapatos, dos del pie izquierdo y uno del derecho. En el grifo del radiador hay una camiseta enredada y en la ventana está nevando. Desde que vivo en Salamanca sólo he visto nevar dos veces (ahem… en dos periodos). En Febrero del año pasado, y ahora. Cuando nevó en Febrero vinieron a despertarme, y fue genial; un día súper feliz. Por la tarde salimos e hicimos un muñeco de nieve, y jugamos a tirarnos bolas y… hay gente a la que nunca he vuelto a ver igual que aquel día. Al día siguiente María amaneció con una mala noticia, y se pasó días vomitando y sin comer. Esta vez hemos empezado al revés. Suponemos que a la princesita del guisante la cena del viernes le sentó mal, y se pasó toda la noche vomitando, hoy hemos amanecido nevando y… falta la mala noticia. Tened cuidado los próximos días todos los que tengáis pareja estable.
Acabo de ver “Eduardo Manostijeras”. Es la película favorita de Borja, y mientras a veía me he acordado de un montón de cosas. Fue un gran año, mi Segundo de Bachillerato. Fue genial. También Primero, pero… Segundo fue especial. No creo que vuelva a vivir nada así. Es que éramos… eran mis chicos, joder. Y ahora hace siete meses que no veo a Borja, y a Jandro (mi puentecito de hidrógeno) no lo veo desde navidad, y a Manolo… con Manolo quedo más, pero sólo porque me escribe de vez en cuando y va a casa todos los fines de semana, y por eso normalmente coincidimos cuando voy yo. Pero las cosas ya no son como eran. Ni mejores ni peores… diferentes. Y no es tanto el tiempo como las cosas que han pasado. Yo… he cambiado tanto durante el último año que no puedo esperar que ellos sigan siendo los mismos. Tenemos pensado quedar estas vacaciones, y me apetece un montón. Pero presiento que pasará algo y al final se irá todo a la mierda. También me da un poco de miedo, ya nos ha pasado que hemos quedado y no ha salido del todo bien (cierto es que no estábamos todos, ni había pasado tanto desde que no nos veíamos), y… pfff… no quiero perder lo bueno que me queda. Me hicieron ser como soy, estos chicos; y me enseñaron un montón de cosas. Son encantadores, los tres. O por lo menos… lo eran.