Xoel se acaba de ir. Ayer estuvimos cenando en mi cuarto y viendo el El Ataque de los Clones, porque antes de ayer se compró el Episodio III en DVD y yo no había visto el segundo. Bueno, es divertida. Sobretodo viéndola con él, todo friki, doblando las voces de los personajes e imitando a Yoda. Hace un rato me dio por preguntarle qué le parece lo que escribo aquí sobre nosotros, si le molesta o algo, y me dijo que no lo había leído. Le pregunté y me explico algo muy coherente sobre por qué nunca lee este blog, y yo le di la razón. Pero que le de la razón no quiere decir que no me moleste que no lo lea. Así que se lo dije y discutimos y me dijo que le dijera qué es lo que quiero que lea. Y yo le dije que leyera lo que le diera la gana (porque me molesta que me diga que elija yo que es lo que tiene que leer, como si tuviera algo que ocultar, y porque siento como que le obligo, y ya se que le estoy obligando a que lo lea, pero no quiero sentir eso). Pero al final cedí (como siempre) y pensé que mejor se lo enseñaba yo, y le daba los textos que más me gustan y los que puedan hacerle menos daño. He pensado cómo sería si fuera al revés. Si él escribiera en algún sitio y yo lo leyera (ya lo habría leído sin decirle nada, porque yo soy demasiado curiosa) y leyera sobre sus ex, o sobre cuando ha odiado o amado a alguien, si leyera sobre sus sentimientos hacia alguien… alguien anterior a mi. Y lo he pensado mucho y he llegado a la conclusión de que sería muy raro pero no me molestaría. No me sentiría celosa. Pero a él le conozco y sé que sentiría celos. Y sé que quizá es por eso por lo que no ha leído nada. Por eso o porque es muy perezoso… Así que a lo tonto nos hemos pasado toda la mañana igual: Que si me peleo, que si me arreglo, que si me enfado, que si se me pasa… creo que soy la chica más comprensiva de esta ciudad, además de la más razonable. Qué le vamos a hacer, en el fondo me encanta ser tan paciente y todo eso.