Para Marta (Begué, pero sólo Marta)
Estamos a mediados de Noviembre, y como todos los años, la Navidad ha llegado a nuestras vidas: en los Todo a Cien ya han adornado el escaparate con luces de colores y portalitos de Belén de plástico, y en todas las tiendas han iniciado la dura tarea anual de convencernos de que necesitamos comprar de todo a mansalva si queremos celebrar las fiestas como Dios manda (que para eso está de cumpleaños). Ya es Navidad en Carrefour. Y en Casa, y en la calle Zamora y en los anuncios de la tele. Claudia me ha dicho que tengo que ayudarle a escribir la carta a los Reyes. Es definitivo. Creo que yo también voy a escribirles una. Con tiempo, a ver si esta vez aciertan en algo. Dejé de creer en los Reyes Magos cuando encontré todas mis cartas (y mis dientes de leche) en un cajón de la mesa del estudio de mi padre. Es muy triste que sea tan tonto. Me enfadé un poco con él (supongo que me hubiese gustado más que me explicara que estaba dispuesto a hacer el ridículo con esa ropa, a ponerse una barba postiza, aunque le diera alergia y a jugarse la vida escalando por el balcón de un segundo piso para darme los regalos, antes de mentirme) pero me hizo ilusión participar en la compra de regalos. Siempre me ha encantado ponerle lazos enormes a los paquetes. Creo que ese día mi padre decidió que la más madura de la familia era yo. Y creo que lo he sido hasta ahora. Hasta hace dos o tres años, que decidí que tenía que recuperar mi niñez. Por eso ahora soy una niña, pero durante mucho tiempo no lo fui. No sé por qué hay mucha gente que dice que odia la Navidad. Está de moda, o algo así, supongo. A mi me encanta. Durante dos meces es todo tan gay y tan bucólico y tan maravilloso y da tanta grima que es genial. Me encanta todo. En casa de Claudia, su madre se quita el abrigo mientras yo recojo mis cosas. Mamá, ¿Quién es más poderoso: El Niño Jesús o los Reyes Magos?. Silencio. Blanca me mira y termina de sacarse los guantes. El Niño Jesús, por supuesto. Qué fácil es tener contentos a los pequeños. Mamá, ¿Entonces por qué el Niño Jesús se murió y los Reyes Magos todavía están vivos?.