Archivos para Diciembre, 2005

23 de Diciembre, Ana.

Mi padre, Lucía (que, por cierto, está súper guapa… debe ser verdad eso de que el embarazo sienta bien) y yo estábamos comiendo fuera, por aquello de pasar tiempo en familia en vacaciones y porque parece ser que es hereditaria (y efectiva) la táctica de repetir mil veces lo mismo hasta que al final convences. Pues nada, estábamos comiendo en el chino; por eso, cuando llegaron mis padrinos y vieron que no había nadie en casa, llamaron al primero, a casa de los padres de Lucía. Francisco, el pobre hombre, cogió el juego de llaves de mi casa con toda su buena voluntad y les abrió arriba mientras nosotros llegábamos del restaurante, pero al desconectar la alarma, con su memoria de pez, marcó el número anterior, y eso indica que nos están amenazando, vamos, que hemos entrado en casa a punta de pistola y nos han obligado a desconectarla. Así que, lógicamente llamaron por teléfono desde la centralita para preguntar el código de seguridad y saber si todo iba bien, y si no, mandar a la policía, y claro, el padre de Lucía les explicó la situación lo mejor que pudo: “Que no, que yo soy el padre, es que claro, vinieron unos familiares y no están en casa ellos, así que subimos. Pero yo la contraseña no me la sé. Si quiere le digo la de abajo, que es mi casa y esa sí me la sé; si no… llame usted dentro de media hora que seguro que ya están ellos aquí”. Se ve que a los de la alarma les importó una mierda la historia, vamos, que no coló, así que mandaron a la policía a tomar declaración. Para entonces, ya habíamos llegado nosotros, pero aún así el percal que nos encontramos fue importante. La puerta abierta de par en par y un policía hablando con Francisco, que estaba blanco como la leche por la que se había montado, diciéndole que no pasaba nada, que ya se podían ir; mientras mi padrino comentaba todo feliz lo guapita que era una de las policías y les decía a los niños: “¿Veis? Si entran los ladrones, no pasa nada porque viene la policía. Y si hay que declarar, ¡Pues se declara!, ¿Qué tienen que dar parte?, Pues que pasen, que pasen”. En fin, qué historias. Una más para contar a los nietos. Y a Xoel, voy a llamar a Xoel.

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Cosas…

Ufff… estrés, estrés, estrés… Desde el jueves no he parado (de no hacer nada productivo). Tuvimos la cena de Navidad de la resi y nos dimos los regalos del amigo invisible (a mi me regaló Jess un bolso y una agenda para que escriba mis cositas (ahem…) y me escribió una carta y me gustó mucho todo). Después de cenar (el vino de la cena ya causó estragos en algunos…) hicimos botellón en la sala de la tele… y… ay, ay, ay… unos bailes que se echaron algunos… unas confesiones que se les escaparon a otros (o a los mismos)… unas fichas volando por todos lados, que como dice Josu; aquello no eran fichas, eran frisbees… en fin, a las 2 yo me escapé de la quema como pude y me fui a dormir, porque al día siguiente tenía la exposición del trabajo de Motivación (GANÉ!) y quería estar en plenas facultades físicas y mentales… xD (que para el caso, algunos del grupo salieron y… se notó en la exposición…) porque nos jugábamos gran parte de la nota. En fin, me lo pasé muy bien en la fiesta.

En el finde en general… tampoco he hecho mucho. Fuimos a ver Saw II (es fea, no la veáis… aunque yo tengo ganas de ver la I) más por el acto social que implica ir al cine con alguien que porque en realidad nos atrajera la peli, y las Crónicas de Narnia, que sí me gustó y que es mucho más espectacular en película que en libro (y además César me mintió (más bien omitió parte de la verdad…) y me sentó mal, pero bueno… como soy una chica maja le perdonaré). También vimos King Kong (Adrien, Adrien, Adrien… *babas*) que creo que es la que más me gustó de las tres (puede que tenga mucho que ver que sale el hombre de mi vida…).

No me apetece mucho escribir aquí últimamente… pero bueno, el jueves me voy de vacaciones de Navidad y espero que cuando vuelva (allá por el nueve de Enero) me hayan vuelto las ganas, o algo. Y me voy a cambiar a “La niña Boomerang”; me marcó aquello. Me aburro mil.

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¿Por qué el día de la Inmaculada es el 8 de Diciembre?

Da gusto llegar a casa.

Era mentira eso de que a las tortugas no les gusta montar en bus. Cierto es que les gusta más viajar en coche (supongo que porque pueden ir ocupando el asiento entero de atrás) pero el autobús no les disgusta tanto como todo el mundo piensa.

Quedé con Jandro, Manolo y Borja. Fuimos a cenar a la pizzería (todo el mundo llama así a ese bar… y no sé porqué, porque la mayoría de la gente va ahí a tomar cañas y no a comer pizza, aunque también hay…) y hablamos un poco de todo (las carreras de los que cursamos carreras, las clases de los que no las cursan… ahem…, Harry Potter, los calzoncillos que me regaló Jandro, Warhammer, Cuatrocientas y los recitales, los compañeros de piso, de mis amigos que no son ellos (y de sus amigos que no somos… bueno… eso)… no sé… de un montón de cosas). Fue divertido. Luego fuimos al ¿Ícaro? ¿Dédalo? Nunca sé como se llama ese bar… ¿Ezequiel?… No sé… creo que es Dédalo, pero Manolo pasará por aquí y seguro que me corrige (o lo confirma) en latín (o en castellano latinizado) motu proprio. Bueno, pues eso… que fuimos al bar ese y estuvo bien también, un poco fuera de mi… “ambiente” (o lo que sea) habitual, pero… me gustó mucho el bar. Está genial por dentro, a pesar de estar en un sitio muy cutre; y lo pasé bien. Me regalaron una pulserita de estas que brillan en la oscuridad porque tienen un líquido (dos) venenoso dentro, y fui feliz; y como me hizo tanta ilusión, mis amigos me regalaron las suyas, y ahora tengo una de cada color… y soy feliz y además muy gay. Ah! y quiero recordar que no suelo llevar dinero encima para pagar cuatro rondas (vale, tres… que una os la invitaron por ser buenos clientes) de Martín seco… y que si sólo me bebí una Coca-cola (marca registrada) era porque no quería beber nada más. Mmm… más cosas… Manolo me dijo que no estoy buena, (y me sentó mal y me puse triste, porque puedes pensarlo pero no decirlo en alto); y entonces yo le dije que era malapersona y un amigodemierda y entonces se sintió mal y lo retiró (aunque lo sigue pensando… lo sé…) y para arreglarlo me dijo le gustan mis ojos sin gafas (que son los mismos de cuando tenía gafas…). Así que… bueno… yo retiro lo de malapersona (porque no lo pienso en verdad, lo dije solo para hacer daño porque soy mala) pero sigues siendo un amigodemierda, que lo sepas.

Ya le compré el regalo a mi amigo invisible (o… bueno… a la persona de la que soy amigo invisible).

También salí con mis chicos (Juanma, Fran y Esther) y con más gente que son sus amigos pero yo les conozco poco y me lo pasé genial, aunque pasé mucho frío. No sé… hicimos lo de siempre, pero con esta gente siempre es especial. Además, hablamos de lo que vamos a hacer en Nochevieja (cotillón en el Buona Sera, creo… aunque al final no me quedó muy claro…) y así… una cosa menos (no me gusta la nochevieja… es como una noche normal… solo que los chicos van incómodos y las chicas pasan frío… y además se sale hasta más tarde. Aunque a veces… ni eso. Pero bueno, todo sea por mi vida social, y por entrar en el nuevo año con estos seres).

Por cierto… mis padres han pintado mi cuarto de su casa (qué raro suena eso) de verde pistacho. Me gustan los pistachos. Lo sé, porque en contra de mi voluntad esta noche dormí en Talarrubias para que mi padre me trajera hoy a Salamanca sin tener que ir a casa de mi abuela a buscarme (entiendo que conducir una hora más sólo para recogerme no le agrada…). Cuando venía en el coche he estado pensando en una cosa que quiero escribir, y la verdad es que en ese momento iba a quedar genial (tenía que haberlo escrito) pero ahora… no me sale. Así que… nada. Otra vez será. Pero me he comprado una esencia que huele genial. Y se acabó por hoy.

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8 de Diciembre, Ana.

Hace dos años y un mes me prometí a mi misma que nunca más volvería pisar una peluquería. Y de verdad que normalmente cumplo lo que prometo, sobre todo lo que me prometo a mí misma, pero… nada, esta mañana, gracias a las técnicas de convicción de mi padre (repetírmelo todo una y otra vez hasta que lo acabo haciendo por cansancio, aunque sólo sea para que me deje en paz y se calle) he ido a una. Y no sólo eso, he dejado que me corten el pelo. Un desastre. Bueno, la verdad es que tampoco está tan mal, pero me lo podría haber hecho yo igual en casa. Y mejor. Sin mirarme al espejo y con las tijeras de la cocina. Una mierda de corte de pelo, tengo. Vale, tengo que reconocer que tenía las puntas muy jodidas, porque llevaba… pues… eso, dos años y un mes sin cortármelo, y tampoco es que me lo cuide demasiado; pero bueno, lo de siempre. Yo le dije a la peluquera que me cortara las puntas. Las puntas; sólo lo imprescindible. Y ella me dijo que sí y me cortó un mechón, me enseñó el largo y me preguntó “¿Así?”, y yo, feliz porque me había cortado solo la punta, le dije que sí, que así estaba bien. Y entonces, la tía se emocionó y empezó a cortar, y yo cada vez me angustiaba más viendo cómo barrían mi pelo del suelo, y la tía cortando y cortando, y… podría decirse que me dejó la parte de abajo del pelo más o menos como me había dicho, pero la parte de arriba… un desastre. Tengo el pelo como las estrellas del pop de los ochenta. Y… bueno, a mi la música de los ochenta me gusta… pero los peinados… no. En fin, esperemos que no sea para tanto. Ahora mismo llevo el típico peinado que te dejan en la peluquería y que no le queda bien a nadie, pero me voy a lavar el pelo antes de que me vea alguien con estas pintas y puede que cuando me lo peine yo… y si no… pues nada, siempre me quedarán las dos coletas. En fin, el lado bueno es que espero que la gente se compadezca de mi y que esta noche vayamos por ahí a escuchar tecnopop, y a reírnos de la gente que no sabe bailar música guay ochentera.

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Y… ¿Yo por qué no he hecho puente?

Hace mucho que no escribo en el blog… no es que me hayan pasado muchas cosas, pero bueno… me apetece.

Este Miércoles me voy a casa; no es que me apetezca mucho, pero tengo que llevar cosas, y además, así aprovecho para que la familia conozca a Serpentina (que por cierto, sigue viva (que no es poco después de una semana sin probar bocado…), ya come sólo si le doy las gambas troceadas (es vaga) y además, aunque sigue sin tener noción de la profundidad, ha descubierto que experimenta una sensación desagradable al precipitarse al vacío desde encima de la mesa, así que lo evita). Además, me apetece ver a mis amigos; sobre todo a Jandro, que creo que no le veo desde Navidad.

Dentro de un ratito vendrá Elena para que hagamos las diapositivas para la exposición del trabajo de Motivación. Que mira que es feo, por cierto. Espero que terminemos (seguro que sí) y ya sólo nos faltará quedar una vez más para hacerlo todo seguido y ya. El seminario es el día 16, pero no podeis ir. Os lo prohíbo a todos.

La semana pasada, Jueves y Viernes, también estuvimos de recitales (¿Conté aquello de que una… ahem… una persona… me dice que voy de culta por ir a recitales de poesía? Pues sí… parece que ahora voy de culta por la vida.) y también estuvieron muy bien los dos. Sé que me arrepentiré de haber escrito esto aquí, pero todo el mundo me está animando a que recite… y… a lo mejor (a lo mejor) puede que (puede) si me preparo algo que considere que merezca la pena (en tal caso) y dentro de… mmm… un tiempo (puede que mucho) tiempo… cabe la posibilidad de que lo haga.

A ver… qué más… ya vi el capítulo 9 de Lost, y… ufff… odio a los guionistas. Son malas personas. Y ahora tengo que esperar hasta el 11 de enero para saber qué pasa… joer… pero… tengo una pregunta… Si hay conexión a internet en una isla que nos quieren vender como desierta… ¿Por qué en mi residencia va tan mal?. Por cierto, ayer vino el técnico. Y no solo no arregló internet a la primera, no… sino que también se cargó la antena de la tele, y tuvimos apagón. Menos mal que al final, creo que lo arregló todo (al menos internet tira, y la tele se ve bien…).

En fin… ya va a llegar Elena, así que lo dejo. Nos vemos después del puente, y tal…

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2 de Diciembre, Ana.

¿Sí?… Bien, aquí, estábamos montando el Belén… Papá, es que si esperamos más no nos da tiempo… No queda tanto, ¡Si nos vamos a casa el veintidós!… Sí, Santi, Jandro y yo… No, ¿Cómo vamos a comprar un Belén?… ¡Con las figuras del Warhammer!… No fue idea mía… Claro, si Jandro es el que más está disfrutando; nos ha dicho que si le pasa algo a alguna figura nos mata, pero bueno… Bueno ¿Y vosotros qué tal?… Buah, no te quejes, que eres más vago… ¿y Lucía?… Ya sé que está gorda, papá… ¡Qué tonto eres!… Pero está bien, ¿no?… Pues eso…. Dime… No, papá… Ya te dije que no voy a ir… Pues iré en Navidad… Sí, él también se queda en el puente… ¡No te rías!… Que no, que me quedo para estudiar, papá… Bueno, para estar con él también… ¡Qué no te rías de mí!… Sí, como si me hubieses parido, ya lo sé… ¡¿Cómo le voy a decir a Xoel que venga conmigo a casa en navidad?!… Pues porque es Gallego y le pilla lejos, y tiene familia y querrá pasarla con ellos, y… ¡Qué no, papá, qué no se lo voy a decir!… Pues a Javi nunca le invitaste a venir a casa… pero… ¡Pero si os ibais de copas juntos todo!… No, papa… que Javi no es mal chico… ¡Pues tonto, es tonto, papá!… No, no da lo mismo…. Sí, le vi el otro día… En la fiesta a la que me invitó Esther… No, no me dijo nada, bueno me saludó y eso, pero nada más… ¿Yo qué sé quién le invitó a él? ¡Son sus amigos, iría porque le dio la gana!… No, no te hablo así… ¡Joder, qué pesado!. Pues no se lo voy a decir… ¡Pues porque no quiero que venga a casa!… Vale, no te grito… ¡Es que me pones nerviosa, papá!… Pues ya le conocerás otro día… ¡Yo qué sé!. ¡Cuando vengas aquí!… ¡No!, ¡Papá, no!, ¡No vengas!… Otro día, pero en el puente no. Además, ¿No me has dicho hace un momento que no hacíais puente?… Papa, prométeme que no vas a venir… No, vale, no; dime “Te lo prometo”… Pues dilo… Vale… Bueno, pues ale… que lo paséis bien… Dale un besazo a Lucía… No, a ti no te doy besos… Porque me caes mal… Vale, le hago fotos… Sí, a Xoel también… Adiós, papá… Adiós…

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Casiopea, Uxía, Calixta… y al final…

Hoy me he comprado una tortuga. Se llama Serpentina Fuegofatuo, aunque el apellido sólo lo usamos para los documentos. El nombre viene del cuento de Ende, “La sopera y el cazo”, que es el único que se sabe María, y el que siempre me explica cuando le pido que me cuente un cuento. Serpentina es muy maja, le gusta mirar la tele, sobre todo el anuncio de la lotería de Navidad, se mueve un montón (y yo que pensaba que las tortugas eran lentas…), le llama la atención el color rojo y nada contra el cristal en su acuario/terrario/lo-que-sea. Estoy un poco preocupada, porque cuando la suelto encima de la mesa de mi habitación, además de mojar mis apuntes intenta tirarse precipicio abajo. Supongo que como todavía es pequeña (tanto que todavía no se sabe si es macho o hembra…) no tiene noción de profundidad. Además, desde que ha llegado a su nueva casa (que tiene una palmera, porque aunque originalmente tenía dos pero el paso del huracán Reboredo fue devastador) está en huelga de hambre y no ha probado bocado. Sólo espero enterarme de las condiciones antes de que sea tarde. Seguiremos informando.

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