Por fin acabé los exámenes. La verdad es que no tengo la impresión de que se me haya dado demasiado bien este cuatrimestre… al menos no todo lo bien que solían dárseme estas cosas antes de descubrir los exámenes tipo test (en la Universdad del País Vasco han suspendido hoy los exámenes, porque están nevando… acabo de verlo en las noticias.). Ahora estoy comiéndome un sugus y tengo mucho tiempo libre, y me da por pensar tonterías y… bleh… paso. Tendré que comprare un puzzle de mil piezas, o algo. Ayer fui a comprar un filtro para la tortuguera (y ahora tengo que comprar un alargador, para poder enchufarlo. Soy lista, sí) y hoy no voy a contar una cosa aquí, porque me da vergüenza. Creo que es algo que me ha pasado muy poca veces. No sé… evidentemente hay muchas cosas que no cuento porque no son contables, o porque no me influyen directamente, o porque no me apetece, pero no porque me den vergüenza. Y sé que es una tontería, porque la graaaaan mayoría de los que leéis esto me conocéis y lo vais saber tarde o temprano pero… bueno. No quiero, y punto (y no… no es que mi teclado funciona cada día peor, y que por eso posiblemente a este post le faltan cantidad de letras que no me he dado cuenta de poner al corregir). Bueno, y ya está.
Ayer vi The Jacket. Me gusto. Me la esperaba distinta. No peor… pero distinta. Me angustié un poco (vale que ya lo estaba de antes, pero parece que cuando ves una peli, ya tienes excusa para decirlo), pero bueno… me apetecía verla ya. Esta tarde creo que voy a ir al cine con David. O al menos… tenía intención (mi madre es muy pesada por el messenger… ufff… qué pesada…). Me apetece ver la nueva de Spilberg… Munich yonosecuantos… o Munich sólo o… no sé, pero quiero verla. Quiero ir al cine, aunque sea. Buf… estoy muy tonta.
Me pone el chico de “Extrañas coincidencias” (el que no es Jude Law… no me creáis tan… tan… persona-a-la-que-puede-llegar-a-gustarle-alguien-como-Jude-Law). Tampoco es Dustin Hoffman… pero podría serlo.