Turbio.

Es turbio todo últimamente. Turbio, turbio, turbio… me apetece un montón decir turbio… turrrrrrrrbio… (bleh… ahora parece que tengo algún tipo de patología mental…). Hoy después de clase fui a imprimir el trabajo de Fisio a la facultad, y ya de paso me quedé un rato en el aula de ordenadores. Descubrí que es perfectamente posible llevar un blog, y actualizarlo habitualmente sin tener ordenador en casa. La señora tardó como hora y media, o algo así, en imprimirme el trabajo (necesito mi portátil y mi impresora nueva. YA.) y cuando volvía a casa me paró en el semáforo un señor (turrrrrrbio) que me dijo que Jesús es el único que nos va a salvar, ni el papa, ni Mahoma, ni nadie, porque Jesús es el único que resucitó y es el único que está vivo, y todos los demás están muertos. Yo le miré con cara de “me das miedito”, miré al muñeco del semáforo con cara de “cambia a verde, mamón” y volví a mirar al señor, que me dio las gracias, me dijo adiós con la mano y se piró. Vale que estas cosas no deberían sorprenderme tanto, porque llevo viviendo al lado de los legionarios de cristo… desde que estoy en Salamanca. Pero… no sé, nunca me había pasado algo así. En fin… supongo que el pobre señor me vio pinta de ser una desviada del camino (co)recto, y que sólo se preocupaba por mí, o algo. Aun así espero no encontrármelo más veces.

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