17 de Mayo, Ana.

Me he cortado. Estaba jugando con un Cutter y un trozo de cartón pluma mientras Xoel hacía el trabajo de escultura y me contaba que se está bajando no sé que de una serie de Star Wars sobre lo que pasó entre el Episodio Dos y el Tres, y que él cree que Anakin nunca se pasó del todo al Lado Oscuro, y que es de dibujos, pero sale la ceremonia que hacen cuando alguien va a ser Jedi, y que le han dicho que es una pasada y… joder, tengo la mano envuelta en una toalla que cada vez se llena más de sangre, y no deja de dolerme, y no paro de pensar en que al bajar he manchado la alfombra del descansillo y que el taxi podría ir un poco más deprisa porque voy a poner perdida la tapicería si esto empieza a gotear; pero no va a gotear, porque la toalla empapa mucho, y además creo que tampoco me corté tanto, sólo que la sangre es muy escandalosa; como cuando era pequeña y se me clavó un cristal en la playa y me llevaron en brazos al puesto de socorro, y yo no dejaba de llorar porque veía que la sábana de la camilla estaba llena de mi sangre y creía que me iba a morir y yo no me quería morir; y a la vuelta había un montón de manchitas rojas en la arena, y luego el abuelo me compró un helado porque había sido muy valiente. Pero esta vez no fui tan valiente y cuando metí la mano debajo del grifo, el lavabo se puso todo rojo, y Xoel blanco, y yo quería decirle que no pasaba nada, que no se preocupara y que me siguiera contando lo de Darth Vader, que sólo había un par de gotas de sangre y que el resto era todo agua, pero entonces me miré la mano, y le miré a él porque no podía hablar, y no sé cómo voy a hacerlos putos exámenes con la mano así, aunque en realidad no sé cuanto me corté porque no me dio tiempo a verme la herida, sólo sé que me duele, y que estoy helada y tengo la mano ardiendo, y que ahora también quiero llorar pero no puedo porque hay algo que me aprieta en la garganta mientras vamos… que ahí van a tener que darte puntos.

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