Hay momentos en la vida en los que te sientes feo, tonto, gordo, torpe y desgraciado. Y esos momentos, para alguien tan bipolar como yo, son el pan de los días pares.
En esos días necesitas a alguien en quien confiar, y sobretodo, hablar de memeces para no pensar en lo que te va dando vueltas a la cabeza desde que te levantas hasta que te vas a dormir. Esas memeces que todo el mundo te dice: “Nooo, eso no es verdaaad, lo dices porque síii…”. Pero tú sabes que no lo dices porque sí y piensas que los demás te toman por estúpida y depresiva (que lo eres, pero mejor que los demás no lo sepan).
Y es que aunque parezca mentira y yo no tenga mucha vida social, tengo algunos amigos. Y ellos son un gran apoyo en mi vida; uno de los más recientes, si, pero también uno de los más iportantes. Porque a veces, una persona no es suficiente y necesitas sentirte parte de un grupo para sentirte querida.
* Hacía mucho tiempo que no podía apurrutarles a todos juntos. Hoy va a pasar.