Los domingos son para despertarse tarde, muy tarde; para pasarte la mañana acurrucada mientras te llega el murmullo de la tele encendida en el salón de los vecinos y del tráfico de la calle. Y piensas un montón de historias que al final no escribirás, y las ideas se pierden con la luz amarilla que se cuela por la persiana.
Los domingos son para tomarse todo el tiempo del mundo en cocinar. Pensar en algo que te apetece de verdad y hacerlo con despacio, por eso de que “para un día que no llegas súper tarde de clase o te haces algo fácil para poder ir a tomar café…” Y te permites el lujo de prepararte algo que normalmente no harías para ti sóla. Porque a veces lo mejor de cocinar es pensar que vas a compartir lo que hagas con alguien más, aunque no sea el caso.
Th0r escribió,
18-Mayo-2008 @ 4:40 pm
Lo malo de los domingos … terminan, y dan paso al lunes.
el hombre que escribió,
18-Mayo-2008 @ 10:18 pm
los domingos de resaca para ir al hipódromo…
Blair escribió,
28-Mayo-2008 @ 2:35 am
Alguna vez había pensado en algo así, aunque no sólo de los domingos. Sino de ciertos momentos de la vida.