Archivos para Drama Queen

Cutter de los chinos.

Para escribir este post he tenido que documentarme. Hacía tanto que no escribía aquí que ya no me acordaba de muchas de las cosas que me han pasado en este tiempo, así que he tenido que releer las conversaciones de Messenger de la gente con la que más hablo, para no dejarme nada (o dejarme lo menos posible).

Supongo que debería empezar contando que me disfracé en carnaval. Eso no es noticia, a no ser que sepas que odio el carnaval porque no me gusta cuando a la gente no se le ve la cara, pero este año, me disfracé en carnaval.  De Alaska (la cantante, no el estado). Y me lo pasé bien; la gente me gritó un poco por la calle, y nos ponían canciones guays-de-la-movida en los bares, y… fue divertido.

También me disfracé otro día, el de mi graduación.  Me puse vestido floripondioso, y medias, y tacones, y una chaquetita de chica fashion. La ceremonia fue un poco coñazo, la verdad, a la gente le gustó, pero a mí se me hizo muy larga, y había mucha gente, y yo soy así de rancia para los eventos sociales. Después fui a comer con mi familia, y no conocí a la familia de Edu. En eso y en dolor de pies, más o menos, consistió mi graduación.

Por aquel entonces ya tenía mis más y mis menos con Edu, nuestra vida social y mis complejos físicos, y más o menos así sigo hasta el día de hoy; y él también, aguantando como un machote (y de esto tampoco voy a hablar más ahora).

Pero antes de la graduación fue mi cumpleaños. Lo celebré cinco o seis veces, como siempre… una con Edu, otra con mis compañeros de piso, otra con las chicas del café, otra con mis amigos que no entran en ninguno de los grupos anteriores… lo típico. Además Chio me regaló la canción de cumpleaños más bonita del mundo.

Poco después hablé con Bernabé (que también cumple años en esa época) y me dijo que prefería no quedar ni hablar conmigo durante un tiempo (indefinido). No voy a contar aquí las razones, y tal… pero no me parece bien, aunque supongo que tiene sus razones. Algo parecido me pasó también con Fede, que con la excusa de que nos caducaba el dominio de la web que hicimos, me escribió un mail diciéndome que se siente mal cuando piensa en mi, y que no quiere saber nada de nada, ni de la web ni de nada. Debo ser súper mala persona cuando termino así con dos personas a las que he querido tanto, y con las que apenas he hablado desde el verano pasado

A finales de marzo supe que había aprobado el examen de inglés para Erasmus, cosa que no me ha servido para nada, porque hace unos días me enteré de que no me la daban por un motivo absurdo, pero bueno… qué se le va a hacer. Otro año en Salamanca no está tan mal, sobre todo ahora que vuelven Blanca y Carmen.

Después fue Semana Santa, y fui a Villanueva. Apenas tuve tiempo de ver a la gente, y se me pasó el tiempo rapidísimo, pero salí un par de días con Jandro, y estuvimos contándonos un montón de cosas que por el Messenger no cunden igual.

Para acabar este post insulso (creo firmemente que si contase las cosas cuando me pasan y no tres meses después, todos seríamos mucho más felices), el miércoles pasado se estrenó la obra del grupo en el que actúa Edu. Les salió genial, y yo, como amiga, novia del prota, y técnico de luces y sonido (en realidad sólo quería decir esto último, porque queda muy guay y estoy haciendo currículum como focalista de Fonseca), me siento muy orgullosa de todos ellos, de lo bien que sacaron adelante la obra a pesar de todas las dificultades, y de lo buenos y guapos que son todos. Ale.

Y he empezado a jugar al World of Warcraft, así que seguro que  me vuelvo loca y mato al cura.

(El título del post sólo lo entiende Moncho, que es a quien va dirigido, principalmente)

Comentarios (4) »

Alcaraván 1.0

(Para Blanca.)

La sensación más horrible que he tenido nunca ha sido pensar que puede que llegue un día en el que me de cuenta de que ya he vivido todas las cosas que merece la pena vivir. Imagino que recordaré, dentro de muchos años, con la tele encendida y en zapatillas de andar por casa, el viaje a París en el fin de curso de 2003, la última asignatura de la carrera, el brillo en los ojos de mis padres entre los aplausos en la obra de teatro del colegio en la que fui protagonista y el brillo en los ojos de mis nietos la primera vez que vieron las luces de colores del árbol de Navidad. Todo eso pasará por mi mente como una película, como dicen que pasa cuando estás a punto de morir. Sin banda sonora, sin interrupciones, fundido en negro entre escena y escena. Y en ese momento me odiaré un poco, y luego sonreiré, y me llenaré de nostalgia, y se me hará un nudo en la garganta y muy probablemente se me llenaran los ojos de lágrimas, porque de ahí en adelante ya no volveré a ser la misma, ya no volveré a creer en las cosas ni a disfrutarlas de la misma forma. El gol de la victoria del primer partido de la liga de fútbol (al final quedaríamos en una honrosa decimosexta posición), mi 6,3 en Análisis Matemático, el llanto de mi primer hijo, sus primeros pasos, la primera noche junto al que en ese momento creía gran amor de mi vida. Todo eso serán momentos que ya pasaron y que no volverán a repetirse nunca más. Me pregunto cómo será vivir después de todo eso. Me pregunto cómo será saber que ya no va a haber más momentos más felices de mi vida.

Comentarios (4) »

Me duelo queriendo (porque soy un poco tonta).

Todavía entro a veces en la dirección de 400palabras. Es un poco enfermo, ya lo sé. Sobre todo porque es horrible lo que me encuentro allí ahora. No por lo que hay (que también), porque no somos nosotros.

Los comentarios están cerrados

La cursilada de la temporada…

Hace mucho tiempo que no estaba tan bien. Bien conmigo y con los demás, bien con lo que me rodea y bien con lo que tengo. Con respecto a lo que no tengo las cosas no van tan bien, pero aun así hacía tiempo que necesitaba una felicidad como esta. Y al fin y al cabo… no es nada que no pueda arreglarse con cafés, pelis de serie B, desayunos con cereales, helados en el río por mucho que esté nevando, fotos, textos, pulpos, y un par de cosas más no demasiado difíciles. Por eso no puedo dejar que todo se vaya a la mierda por inseguridades antiguas y miedos tontos.

Sé que va a ser difícil, pero sé que lo voy a hacer.

Comentarios (3) »

Estrés, estrés, estrés…

Estoy muy nerviosa. Mañana me voy a Salamanca y no pasa nada especial, pero yo estoy cardiaca.

Y encima mi madre me está regañando porque no quiere que me lleve un pijama que me gusta porque está descolorido, y desteñido y roto. Pero a mi me gusta, jobar.

Comentarios (2) »

Un mensaje en una botella.

El lunes que viene (25) vuelvo a Salamanca.

Posiblemente no tendré Internet en el piso nuevo durante un tiempo, pero me apetece MUCHO veros. En serio, no sabéis cuánto.

Si alguien está por allí y quiere quedar conmigo y apurrutarme un poco… sería guay.

Me ayudaría a volver a ser una persona.

Los que no habéis hablado conmigo en estos meses podéis suponer que mi verano ha sido horrible. Vale, no… en realidad no ha sido tan malo, pero yo soy una niña impertinente y caprichosa y tengo que quejarme aunque no tenga razón. Y además estoy nerviosa y estresada (por razones que no entiendo demasiado) y me apetece tomar cafés con gente guay y pasear y tumbarme en la playa plaza y hablar de cosas tontas.

Este año vivo en el centro, pero mi teléfono es el de siempre.

Comentarios (3) »

No mola nada.

A veces, cuando una persona se siente mal, le ayuda hacer una lista de las cosas buenas que tiene, que ve en si mismo y por las que considera que es importante o valioso.

Todas las cosas buenas que yo soy capaz de poner en mi lista se convierten en malas muy fácilmente con algún “pero” que las acompaña casi todas las veces y que siempre tengo muy presente.

Y no mola nada.

Comentarios (7) »

Qué bien juegas.

Hay frases que aparentan bastante menos de lo que realmente son.

Comentarios (1) »

Me encantan mis amigos.

Me encantan mis amigos porque son absurdamente maravillosos. Algunos dirían que son raros, pero yo sólo pienso que son lo mejor que me ha podido pasar.

Comentarios (1) »

Puenteando.

Últimamente estoy teniendo mucho tiempo para pensar.

(Rápido, huid. Estáis a tiempo. Todavía no he empezado a divagar, rápido, ¡PODEIS HACERLO!)

Lo que decía, que entre unas circunstancias y otras estoy reflexionando un montón estos días. No he llegado a ninguna conclusión reveladora, pero creo que precisamente eso es lo más revelador de todo: que no hay verdades absolutas, ni panaceas universales, ni claves para solucionarlo todo. Asumir cualquiera de esas cosas es tener caídas y decepciones y dolor asegurados en algún momento indeterminado del futuro.

Estar siempre bien es difícil, en unas ocasiones más que en otras, y cuando te encuentras en una de las malas es bastante común llegar a pensar que ni siquiera quieres volver a sentirte bien, porque de cualquier manera todo volverá a ser difícil con el tiempo.

Este estado hay que vivirlo con paciencia y, a ser posible, rodeado de gente adorable que te haga ver que hay cosas por las que merece la pena estar bien, cosas que hay que disfrutar a fondo (y les estaré dando las gracias por todo lo que me aguantan hasta el día del juicio final por la tarde, que se dice…), y poco a poco voy dando un par de pasitos más en el proceso de volver a sentirme completamente segura y tranquila.


Ahora solo me quedan 10 días aquí antes de volver a Vva., para seguir dejándome mimar y alimentarme de buenas compañías. Y es verdad que todavía me da un poco de miedo pensar en volver a estar mal después de sentirme muy, muy bien, pero sé que me pensare invencible otra vez cuando pase un poco de tiempo.

Dejar un comentario »