Archivos para El no-sentido de la vida

Música

Sabes que algo va mal en tu vida cuando estás escuchando música y aparecen seguidas:

  • Corre, Sarah Connor – Ojete Calor
  • They Don’t Believe in Gaps – Russian Red

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Parafilias Chungas.

Pornstar or Potato

(Esta entrada va a aumentar cantidad las visitas del blog a través de google…)

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Putada.

Acabo de enterarme de que mi contrato del piso de este año acaba el 31 de agosto.

Lo juro, acabo de enterarme.

Ya sé que es culpa mía, y que tenía que haberlo mirado antes, y que esas cosas se hablan antes de firmarlas, pero… ahora solo puedo pensar en la que se me viene encima.

Yo me voy de Salamanca el finde del 27 de Junio. No pienso volver hasta finales de Agosto, cuando ya tendré un piso distinto. Hay dos meses en los que  no voy a estar, y que no voy a pagar, pero… obviamente, se me quedarán con la finanza. Y la fianza es dinero con el que contaba para el verano. Y la casera está en otro país, así que no puedo hablar con ella.

Menos mal que al final decidimos buscar piso para el curso que viene después del verano.

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Masoquismo sentimental.

Grado 1: Encontrar por casualidad el Fotolog de alguien que me cae bien, pero que posiblemente no volveré a ver nunca.

Grado 2: Leer entradas de hace tiempo para ver cómo veía esa persona las cosas que (nos) pasaban.

Grado 3: Encontrar una foto de grupo en la que la exnovia de mi actual pareja sale en primer plano, y leer la entrada y los comentarios.

Grado 4: Dejar la pestaña abierta y navegando. Resultado: Cuando cierro una página, de vez en cuando me encuentro la foto y la miro otro poco.

Disonancia cognitiva es cuando no sé muy bien por qué le he puesto ese título a esa entrada, ni porqué estoy comentando esto en el blog, ni por qué todavía tengo esa ventana abierta.

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Fútbol.

Genial. Ese tío le ha dado una patada al balón. Ahora la pelota está allí. Aquel hombre la tiene ahora, qué interesante. A lo mejor ahora le da una patada. Efectivamente, lo ha hecho, y aparentemente eso merece una plauso.

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Shī Shì shí shī shǐ.

Muchas veces, cuando aprendemos idiomas, nos resulta muy dificil diferenciar sonidos que para los nativos son muy distintos, pero para nosotros suenan exactamente igual. Los profes a veces se ponen pesados con eso, pero yo, después de escuchar el poema en chino mandarín “El Poeta come-leones en la guarida de piedra” que dice esto:

En una guarida de piedra se encontraba el poeta Shi Shi, al que le encantaba comer leones, y decidió comerse diez.
Él solía ir al mercado en busca de leones.
Un día a las diez en punto, diez leones llegaron al mercado.
Y a la vez, Shi Shi llegó al mercado también.
Viendo a estos diez leones, los mató con flechas.
Llevó los cadáveres a la guarida de piedra.
La guarida de piedra estaba húmeda. Y ordenó a sus sirvientes que la limpiaran.
Después de que la guarida de piedra fuera limpiada, intentó comerse a esos diez leones.
Cuando se los comió, se dio cuenta que esos diez leones eran en realidad diez cuerpos de leones de piedra.
Trata de explicar esto.

Y que suena así… sinceramente, les entiendo.

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Hola, voy a formatear.

Así que la próxima vez que me conecte (que será dentro de unas horas) habré perdido un montón de fotos, de textos, de emoticones del messenger y de programas guays que uso pero que no me doy cuenta de que uso.

Pero seré muy feliz porque tendré más sitio en el ordenador para bajar series :D .

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Contando.

Algunas cosas se demoran y al final vuelven en el peor momento, cuando pensabas que habían desaparecido de tu vida para siempre. Llevo unos días pensando en esto, pensando en ti, y en qué pensarías tú de todo esto. Puede que, supongo, no me dio tiempo a conocerte tanto, te pareciera que estoy dándole demasiadas vueltas a todo. Yo tiendo a darle demasiadas vueltas a todo y a ti te gustaban las cosas fáciles, simples. Te apetecía hacer algo y lo hacías, tenía que ser rápido. Y si no te apetecía, pues no pasaba nada. Pero… admítelo, cuando nos conocimos no iba a pasar nada. Que pasara algo no era una opción, y aun así, cuando nos besábamos parecía que podíamos acabar con todo el mal de amores del universo. Hoy, sin venir a cuento, me he acordado del lunar que tienes en el cuello, y de cómo te estremecías con el sonido metálico de tu piercing al chocar contra mis dientes. Una y otra vez, una y otra vez. Era divertido, sí. Tú con vaqueros y yo con vestido, corriendo cuesta abajo y nuestros zapatos al lado del camino de tablas. No pensar en que hacía frío, en que era tarde, ni en lo que pasaría después, lo hacía todo mucho más auténtico. Nueve días después nos despedimos en un aparcamiento. No hubo lágrimas (en realidad no sé por qué las hay ahora, o igual sí), ni besos, ni números de teléfono, y volvimos exactamente a lo que teníamos antes de conocernos.

Algunas cosas se demoran y las terminas encontrando en el peor momento, cuando ya casi las habías olvidado. Como tus fotos, las había escondido en el fondo del cajón más profundo de mi escritorio. Ese es su sitio, ya lo sabes… “puedes guardarlas, pero no las veas nunca”. Creeme, te lo prometo: no lo había hecho hasta hoy.

Sinceramente, te recordaba más guapa.

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Más de 200 años de tradición.

Mi pasión por la tortilla de patatas es conocida de sobra por todos los lectores de este blog. Soy fan incondicional, y me gusta de todas las formas habidas y por haber (y si no… se arregla con ketchup).

No voy a hacer ningún tipo de comentario.

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Otra manera de ser un poco tonta (por lo mismo).

Remito a esta entrada; para confirmar (aunque hace demasiado poco que la escribí) que suelo hacer lo que he hecho hoy.

Ayer a estas horas estaba en Madrid, era el cumpleaños de Moncho y yo no sabía qué regalarle, así que en mi desesperación, la noche anterior me había puesto a mirar algunos post de 400palabras que tengo guardados en mi ordenador, en busca de alguna idea brillante. Hace un rato estaba contándole a algún amigo mi viaje, una conversación cualquiera, tampoco hay demasiado que contar, y me dio por entrar en esa web del la que hablaba en el post del principio. Y ahí es donde entra la magia: escribí “400palab” en la barra de búsqueda del Firefox, y al ver que ya me salían resultados, en un movimiento automático le di una vez a la tecla de dirección abajo y al enter. Y allí estaba; el sábado 29 de Octubre de 2005, Javi pensaba el tiempo que hacía que no veía a nadie, mientras besaba a Elena de verdad, en la boca, y empezaba oficialmente la fiesta del fin del mundo. Y han sido unos segundos, los que he tardado en darme cuenta de lo que pasaba, pero unos segundos de felicidad plena y tonta. Porque en mi cabeza, durante ese momento, Cuatrocientas Palabras volvía a estar ahí.

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