Acabo de ver el último capítulo de la última temporada de The L Word. Podría compararlo con cuando vi el último de QAF, hará cuatro años, pero es que esta vez solo puedo decir una cosa:
WHAT.THE.FUCK
Acabo de ver el último capítulo de la última temporada de The L Word. Podría compararlo con cuando vi el último de QAF, hará cuatro años, pero es que esta vez solo puedo decir una cosa:
WHAT.THE.FUCK
Me acabo de duchar y está lloviendo. Me hace gracia ver por la ventana que la calle está mojada, y que el suelo de mi cuarto esté mojado, y pensar que no sé cómo hubiera escrito esto si lo hubiera escrito anoche cuando llegué a casa. También llovía. Sí, me hacen gracia cosas muy raras.
Dije que iba a hablar del recital. Fue muy guay, los recitales de Elia siempre son muy guays. No sé por qué me ha dado hoy por la sinestesia y por escribir así de raro, pero es verdad: cuando leo o escucho a Elia veo escenas con colores sobresaturados y sangre, y vísceras, y sexo, y cosas que aunque duelan son estéticas.
Últimamente trabajo mucho con imágenes. Bueno… “trabajo” no es la palabra. Funciono, mejor. Es algo que nunca me había pasado antes… nunca he sabido dibujar, ni hacer fotos, ni nada de eso; pero últimamente he caído irremediablemente en el mundo Flickr, y será por eso que me ha dado por pasar a papel (sea del tipo que sea, el papel) los conceptos. Me pasa también cuando escribo; antes en mis textos siempre pasaban cosas… ahora puede no pasar nada. Y es guay… no me quedan tan bien como me gustaría, pero es guay que me salgan cosas distintas. Ahora, también, leo a veces cosas en alto. Para ver si sé, supongo. Y también es guay notar que ahora lo hago mucho mejor que antes. O eso me parece a mi… porque nadie más me escucha. Hace un rato he estado viendo los blogs de los chicos de los que hablaba en el post anterior, y he encontrado un texto que he tenido ganas de leer en alto, y lo he hecho. Y no digo de quien para mantener el misterio, porque soy una chica interesante y misteriosa. Y porque me da vergüenza. Es un poco estúpido, ésto.
Al final en vez de hablar del recital casi he hablado sólo de mi. Otro día tengo que hablar de lo raro que es que alguien a quien acabas de conocer te diga que lee tu blog. Es una sensación guay y un poco rara a la vez. Como un “Hola, ya sabes que papirofléxia, que suspendí Neuropsicología, que tengo un látigo, y que me gustaría vivir con un gato gris; me llamo Ana, ¿Qué tal?”. Algo así.
En las noches en que los errores se mezclan
con las ganas de cometerlos
la sabiduría popular recomienda
llevar una piruleta en el bolsillo.Al parecer, está científicamente demostrado
que el azúcar inhibe las maldades.Claro que yo soy de letras
y el médico me ha prohibido el dulce…algo habrá que comer.
(Elia Maqueda.
Esta noche en El Savor, a las 22.30.
Yo, voy.)
Yo antes escribía en el blog siempre que me pasaba algo importante. O siempre que me sentía bien, o que me sentía mal, o que algo me hacía gracia, o lo que sea.
Últimamente han pasado un montón de cosas guays. Y como ponerme a contarlas todas despacio daría lugar a un post de seis páginas que no estoy dispuesta a escribir, me pongo un límite: 100 palabras por acontecimiento.
Vamos allá:
1.- Quedé para tomar un café con Ortiz: Ortiz es esa persona que me dice que soy tan mona como un Pokemon, me canta que no me sienta bien el amarillo cuando llevo el peto amarillo puesto, duda que soy pequeña y formal sólo porque se lo digo en la puerta del cuarto del amor lésbico mientras agarro un látigo, me muerde, me dice que si no me conociera pensaría que soy insulsa, y que, además, es mi amigo. Llevábamos un año diciendo que quedaríamos; y, como siempre, le tocó a él llevar la iniciativa. Y fue bueno porque Ortiz mola, y más ahora que lee mi blog.
2.- Se acabó el curso de Esperanto: Esto no es que sea intrínsecamente guay (el profe también lee mi blog xD), pero ahora puedo poner en mi currículum eso de “Esperanto: Nivel medio”, a pesar de que lo use solamente para entender dibujos animados para niños de menos de 3 años y guarrerías que me dice Fede; y para escribir títulos de fotos en Flickr. Pero esto no será siempre así… no, no, no. El curso que viene voy a escribir cartas en Esperanto cutre y chungo (porque además en las cartas no se verá mi maravillosa pronunciación), así que tendré que practicar un montón hasta entonces.
3.- Pulso Teatro estrenó El método Grönholm: Hubo ensayos generales, preestreno en La Herramienta, repasos, risas y olvidos, estreno en Fonseca, y habrá varias representaciones más estos días, a las que, por supuesto, intentaré ir como buena fan enferma-histérica-histriónica que soy. No voy a decir que merece la pena verlo porque la obra está muy bien y los actores son todos guapisísimos, porque eso ya lo dice todo el mundo. Ah! Y por si alguien todavía no se ha enterado, en el estreno yo controlé las luces y me sentí súper poderosa al frente de esa mesaza llena de botones que sólo yo sabía pulsar.
4.- El recital de Roberto (, Javi Delgado y Cristina Blanco): Que… poemas, y columnas, y recuerdos, y las canciones de Javi y algunos colaboradores. Siempre es guay quedar con los chicos Cuatrocientas, sobre todo cuando hay recital. No es relevante el hecho de que al ver aparecer a Roberto vestido de futbolista me subieran calores (el “y me bajaran fluidos” son palabras de Fede. A mi no me miréis. Además, no es cierto). No es relevante ni es para nada gracioso. Soy consciente de que es una enfermedad y me lo estoy tratando. Y… Fede, deberías dejar de reírte de mí por eso; pero sobre todo, de contárselo a gente.
Seguro que me han pasado más cosas, pero… otro día.
Ya pasado este periodo pre-exámenes, que es cuando los padres reclaman sus derechos y exigen tu presencia en la sede central para ponerse al día de lo desastrosa que es tu vida (y ellos recordártelo) y para que tu abuela pueda reclamarte sutilmente la búsqueda de novio (porque a tu edad ya toca); ahora toca ponerse al día en leer noticias, blogs y demás chorradas interneteras.
¿Las vacaciones? Este año por razones… ¿éticas? he decidido no celebrar la Navidad, pero no por eso me he escapado de recibir el tradicional pijama por parte de mi abuela. Está escrito entre las Obligaciones de las Abuelas justo entre “Te quejarás siempre por las pintas de tu nieto o nieta” y “Le dirás que le ves muy delgado y que debe comer más en cada visita”. Por lo demás, ha sido guay… he visto a Jandro y a Manolo, que hacía mucho que no les veía; he decidido junto con Juanma que las cosas van a volver a ser como eran; he discutido con Antonio, aunque he tomado muchos cafés con Estjer y con él; he ido a la biblioteca a estudiar pocopoco, he comprado fieltro para hacer broches, he visto series, me he comprado unas gafas y he decidido, una vez más, que a pesar de que la gente se empeñe a veces en estresarme, o de que yo me estrese, o lo que sea; este año va a ser muy guay.
Y ya está.
Me encanta este video… me encanta esta peli.
Yo siempre he sido muy de Cuddy/House, pero reconozco que lo que más me llamó la atención del capítulo de anoche fue el Chase/Cameron… fue fan fiction en estado puro.
Proximamente… Twitter.
He visto el último capítulo de Queer as Folk de todos los tiempos. Un capítulo que tenía bajado desde hacía meses, pero que no quería ver porque me niego a pensar que la serie pueda acabárseme del todo y para siempre.
Lejos de intentar contar que la serie es la mejor, que hay que verla, que no sé qué… solamente voy a decir que ha pasado ya más de media hora desde que he visto el final y me siento extraña. Es una serie de televisión, no es más que eso… pero son tantas cosas… Son todas esas sensaciones que tienes cuando escuchas la canción del principio y sientes que estás ahí con todos ellos, que los conoces realmente, que no son actores.
Son todas las tardes hablando con amigos de todas esas escenas que se te han quedado grabadas. Son los recuerdos que se mezclan con imágenes de todos ellos, son las frases míticas, el comparar lo que nos pasa de verdad con situaciones de la serie, son las camisetas, las pulseras con conchas, los fulares blancos, son tantas cosas…
Son los ojos rojos y humedecidos, el nudo en la garganta y las piernas temblando nerviosas cuando ves el último capítulo, cuando ves cuarenta y cinco minutos que son los últimos, los minutos del final. Pero a pesar de todo… the “thumpa thumpa” continues. It always will. No matter what happens. No matter who’s president. As our lady of Disco, the divine Miss Gloria Gaynor has always sung to us: We will survive.
Aaaay… estoy malita.
Este es mi post número cincuenta de este blog, así que podeis aplaudirme, y eso, si quereis. Escribo dirctamente en el editor, así que habrá faltas.
El jueves fuimos a la presentación del libro de Raúl Vacas, “Al Fondo a la Derecha”, (que seguramente me compraré mañana, si sigo viva y tengo fuerzas para ir al centro), y luego hubo recital. Ya no me acuerdo mucho, y me siento mal y no me apetece pensar para que lo que escriba quede entendible; pero sé que me gustó mucho, y que Fer me pareció genial; sobre todo por la canción del novio; que era una canción que hablaba de que una chica (bueno, no sé… supongo que la canción es ambigua, pero él contó que se la había inspirado una chica que hablaba por teléfono mientras iba en el tren y decía que ella quería un novio) que decía cómo quería que fuera su novio. Y me reí un montón; aunque yo no podría tener un novio así; con esa y con “Me gustan todas”, aunque esta no está en el disco. Compramos la maqueta, y eso… y mola. Aunque gana en directo. ¡Ah! Y conocí a Sherezade, que es tan maja como me habían contado, pero… menos alta. Me enseñó un truco para no pasar frío en la cama cuando esté en Huelva (un truco que no requiere de pareja sexual, que sois unos guarros todos y lo estábais pensando, que lo sé).
Acabo de ver que “próximamente” van a poner los nuevos capítulos de “Mujeres Desesperadas”… ¡Yay!.
Ahins… se me caen los mocos. Ya sé que érais más felices sin saberlo y que acabo de perder todo el glamour, pero es verdad. Ayer me compré zumitos en el carrefour, y chocolate negro, porque me lo merezco por aguantar pacientemente estos virus malosos que tengo. Fuf…
Espero que nadie se haya quedado ciego al entrar… (los que vivais en el maravilloso universo de Firefox, si veis la web como siempre, ya estáis dándole al F5 y/o a actualizar hasta que se os desgaste el dedo…). Esta tarde me ha dado un arrebato de pasión y locura desenfrenada y he decidido mandar a la mierda el negro por un tiempo (no del todo, no del todo), y sacar a relucir una vez más mi vena de gótica frustrada.
Humprf… El capítulo de 15 Lost no termina de bajar, y los de Queer As Folk se me acaban (¡Me quedan 4! Empieza a cundir el pánico ante los cinco días sin clase que me quedan…), así que no me va a quedar más remedio que empezar a ver Twin Peaks y engancharme a una serie más (todo por no hacer nada productivo… qué peor soy…). Es genial QaF. Es tan… tan… homosexual, que me encanta. Porque en realidad no tiene mucho de especial, es… no sé… una serie normal, excepto que los protagonistas son topegays (bueno, en realidad el único supergay es Emmet, el resto son gays, solamente). Estoy bajando la segunda temporada, pero al paso que va casi me da tiempo a que la pongan en la tele, que he leído por ahí que noséquécadena ha comprado los derechos, así que esperemos que no tarden mucho en ponerla. Aunque aquí seguro que nadie lo ve, y que lo acaban poniendo a las cuatro de la mañana, porque como siempre, somos todos muy guays y muy modernos, pero a la hora de la verdad, nada. En fin, que me gusta. Seh… (Por cierto, que en el primer capítulo nace un niño… y… hum… y eso me recuerda Cuatrocientas. Prometo escribir, prometo escribir, prometo escribir…)